UN NUEVO Director en la Intersección entre Comida, Ciencia e Imaginación.
18 febrero, 2026
Estamos viviendo uno de los momentos más emocionantes y acelerados de la historia. La ciencia, la tecnología y la imaginación expanden la forma en que vemos el mundo cada día.
Y hoy, hay un lenguaje que lo domina todo: la imagen.
Una persona puede ver entre 4,000 y 10,000 imágenes al día.
La mayoría de ellas pasan de largo, y otras se quedan porque activan algo en nuestro interior: algo físico y biológico.
Cuando vemos chocolate derritiéndose, una gota cayendo sobre una cerveza helada o una hamburguesa deliciosa, no necesitamos probarlo para reaccionar y saber que nos encanta. El cerebro anticipa el placer.
“El deseo nace de la imaginación.”
Me enamoré de la ciencia que hay detrás del deseo y comencé este viaje de experimentación e imaginación como director de películas gastronómicas y de cocina de mesa.
Por eso, cuando abordo un proyecto, no pienso solo en cómo se ve un producto. Imagino —y diseño intencionalmente— lo que
Quiero provocar una reacción en la mente y el cuerpo del espectador.
Y hoy, esa realidad se expande.
La inteligencia artificial no reemplaza el producto, sino que amplifica su universo.
Nos permite tomar algo filmado en el mundo físico y situarlo en contextos visuales que intensifican la emoción, sin perder la conexión con la realidad.
“La IA no inventa el deseo. Lo hace infinito.”
En la era del pergamino, lo que perdura es lo que se siente verdadero.
¿Qué conecta con algo profundo?: la memoria, la emoción, la biología.
El futuro del cine gastronómico no se trata solo de hacer que algo parezca delicioso.
Se trata de diseñar imágenes que el cuerpo recuerde incluso antes de saborearlas.
Porque “Nosotros no filmamos comida, exploramos la ciencia del deseo”.