“Grabando con lo que hay a mano”: Diego Pernía y el desafío...
19 junio, 2025
del rodar un anuncio de Nissan utilizando únicamente cámaras GoPro.
¿Puede una cámara que cabe en la palma de la mano capturar la magnitud épica de una producción automotriz? Para el director Diego Pernía, la respuesta no fue solo sí, sino que se convirtió en una audaz apuesta técnica, narrativa y emocional que desafió todas las reglas establecidas. En esta entrevista, Diego nos lleva tras bambalinas de un proyecto tan extremo como auténtico: filmar un comercial de autos para Nissan utilizando únicamente cámaras GoPro.
Una historia de bolsillo
“Mi primera reacción fue una mezcla de curiosidad y desafío”, recuerda Pernía. Le habían pedido que contara una gran historia usando cámaras que, literalmente, cabían en un bolsillo. Pero en lugar de acobardarse, se dio cuenta de que el desafío no radicaba en la herramienta, sino en cómo usarla para ampliar la visión. “Nos centramos en convertir sus defectos en estilo y sus fortalezas en lenguaje”, explica, destacando una preparación minuciosa que incluyó sesiones de capacitación con el fabricante, diseños de equipos personalizados y una narrativa visual meticulosamente planificada.
Tratando a la bestia
Uno de los mayores desafíos técnicos fue lidiar con la distorsión de la lente de la GoPro. «Decidimos no combatirla, sino integrarla en la narrativa», comenta. Utilizaron la distorsión para intensificar la sensación de vértigo y velocidad, creando una estética cruda donde las imperfecciones se convertían en fortalezas. Y cuando el equipo fallaba —como los filtros que nunca llegaban— la solución era simple en concepto, pero compleja en la práctica: mover la escena, no el sol.
La creatividad para resolver problemas alcanzó su punto álgido cuando el equipo montó cuatro cámaras GoPro en un cabezal estabilizador controlado por un brazo robótico ruso. «Era un terreno inexplorado. Nadie lo había hecho antes, pero funcionó a la perfección», comenta. Se utilizaron más de 20 cámaras, y como bromea Diego, «algunas ya no están con nosotros».
Locaciones con personalidad
El terreno era tan importante como los propios camiones. Con la ayuda del experto en localización Lalito Soto, buscaron escenarios que no solo fueran visualmente impactantes, sino que también tuvieran personalidad. «Queríamos lugares que transmitieran dureza, desafío y autenticidad». Las montañas, los senderos remotos y un sol implacable influyeron en la narrativa tanto como la cámara o el guion.
Sin rodeos: La verdad como narrativa
La relación con Nissan ayudó a mantener la dirección creativa precisa. «No se trataba de adornar la realidad, sino de mostrar de qué están hechas realmente sus camionetas», dice Diego. Sin efectos especiales ni trucos: solo acción pura capturada con una crudeza cinematográfica.
Narración de historias al límite
“La inspiración surgió de un brief de 80 páginas: audaz, divertido y claro”. Pero lo que impulsó la visión fue imaginar al espectador no como un observador, sino como un pasajero inesperado. La historia nunca se detiene a explicar, sino que te atrapa. “Cada plano tenía que sentirse como un latido acelerado, cada corte como un cambio de marchas. Es el tipo de historia en la que no te preguntas ‘¿qué está pasando?’, sino ‘¿cómo salimos de esta?’”.
Actuar sin actuar
Los actores no solo interpretaban personajes, sino que representaban al equipo. «Mientras ellos vivían la historia frente a la cámara, nosotros vivíamos la misma detrás de ella», afirma. La ficción y la realidad se movían al unísono, enfrentándose ambas al polvo, al terreno, a la presión del tiempo y a la misma pasión compartida.
Errores que se vuelven oro
Algunas de las mejores tomas surgieron de felices accidentes: cámaras atascadas bajo suspensiones o rozando el barro. "Esa cercanía al suelo le dio al proyecto un nivel de inmersión que iba más allá del guion", explica Diego.
Una lección que va más allá de la filmación
Al final, Diego llega a una conclusión impactante: «La magnitud de la historia no la define el tamaño de la cámara, sino la claridad de la visión». Este proyecto agudizó su mirada y le recordó que sin riesgo no hay cine de verdad. A veces, para contar algo grandioso solo se necesita una idea valiente, un equipo apasionado y una cámara pequeña que lo capture todo.